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La magia del Parque de María Luisa
La infanta de España María Luisa Fernanda, duquesa viuda de Montpensier cedió la mitad de los Jardines de su palacio, el de San Telmo a la ciudad de Sevilla, en este lugar disfrutaron su idilio María de las Mercedes, hija de los duques y el rey Alfonso XII.
En 1929 se celebró en Sevilla la Exposición Iberoamericana creándose en el parque un autentico museo de especies vegetales y hermosísimos paseos y glorietas, cuyo creador fue el diseñador francés Nicolás Forrestier, convirtiéndolo en “El Parque de Sevilla” un jardín romántico en donde está muy presente el regionalismo sevillano.
Partiendo de su eje central, el Monte Gurugú, resto naturalista del Jardín Lecolat, recibe su nombre de un macizo que que domina la ciudad de Melilla. la Fuente de los leones con reminiscencias arábigo-andaluzas y renacentistas. La Isleta de los Patos, estanque todo bordeado de piedra con una isleta central y un pabellón exótico en el que cuenta una leyenda urbana, Alfonso XII, declaró su amor a María de las Mercedes y el Estanque de los Lotos junto a la Plaza de América.
Quizá una de las Glorietas más visitadas del parque es la de Gustavo Adolfo Bécquer, con un Ciprés de los pantanos (1850) en cuya base descansa un busto del poeta romantico y tres hermosas figuras de mujer: Las Musas, y un ángel caído, dicho monumento fue iniciativa de los Hermanos Álvarez Quintero que llevó a cabo el escultor L. Coullat.
Con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 se edificaron en el Parque: La Plaza de España, El Museo Arqueológico, El Pabellón Mudéjar, El Pabellón Real y la Plaza de América, obras del arquitecto sevillano Aníbal González.
“La Plaza de España fue concebida por su arquitecto como Plaza de Honor de la Exposición Iberoamericana. De planta semielíptica, está limitada por una ría que la separa de la plaza interior con una balaustrada de mármol por el borde. Cuatro puentes de ladrillos y azulejos representando a las regiones permiten el paso por la ría, y un palacio dividido en tantas secciones como provincias tiene España y flanqueada por dos soberbias torres se erige dandole forma. El centro de la plaza lo ocupa una magnífica fuente circular”.
Otra lugar destacado en la Exposición fue la Plaza de América, conocida igualmente como Plaza de las Palomas, un amplio espacio con fuentes, estanques (el de los lotos) y jardines rodeado de tres edificios que recrean estilos artísticos históricos de la ciudad: el mudéjar del Pabellón Mudéjar, actual Museo de Artes y Costumbres Populares; el gótico del Pabellón Real; y el Pabellón de las Artes, del más puro estilo renacentista. Toda la plaza está rodeada de jaboneros, rosales y palmeras.
Pasear por el Parque es adentrarse en un mágico entorno y es una visita imprescindible para todo el que llega a la ciudad hispalense.
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